Nuestros pies son la pieza clave para poder realizar una buena actividad física

Los pies son, sin dudas, la parte del cuerpo más importante para todos nosotros y por ello, es la zona que más estrés sufre ante cualquier actividad.

Los pies soportan el 120% del peso corporal y absorben más de 1000 toneladas de presión por cada 10 kilómetros. Aún así, es la porción del cuerpo humano que menos atención y cuidados recibe.

El primer estudio sobre salud e higiene evaluó a más de 10.000 personas, entre ellos, 368 deportistas de los los cuales 1/3 reconoce no lavarse bien los pies tras la práctica de ejercicios y no cortarse bien las uñas.

Alrededor del 60% de los deportistas no se hidrata bien los pies ni utiliza productos para aliviar el dolor, a pesar de reconocer que una pequeña dolencia en dicha zona reduce notablemente su rendimiento deportivo.

Además, el 25% de los deportistas afirman que un insignificante dolor puede desencadenar una lesión más grave del pie si no se atiende correctamente.

Las mujeres cuidan más sus pies que los hombres que realizan deportes, pero son los últimos quienes sufren más problemas de sudor, mal olor e infecciones por hongos.

La autora del estudio recomienda seguir unos consejos básicos para cuidar los pies y evitar dolores que puedan alterar el curso normal de cualquier actividad física o deportiva.

Es importante lavar bien los pies con jabón neutro y secarlos pasando la toalla de uso individual entre los dedos.

Asimismo, se aconseja el uso de productos específicos para los pies y cambiar habitualmente de calzado, ya que los deportistas suelen utilizar sus prendas deportivas en su vida diaria, cuando no están ejercitando.

Las uñas se deben cortar en forma recta con tijeras de punta redondeada, se deben aplicar cremas hidratantes en los pies y es recomendable prevenir mediante la visita al podólogo al menos una vez al año.

Con medidas tan sencillas se pueden prevenir grandes lesiones e incomodidades que pueden repercutir negativamente sobre el rendimiento físico como así también, sobre nuestra salud. Por ello, propongo tener en cuenta estos pequeños consejos que pueden aliviar dolencias en la gran mayoría de los que realizamos ejercicios físicos a diario.

Controlar la deshidratación es importante para el buen rendimiento físico

Esta claro que en verano sudamos más que en invierno, a no ser que tengas el aire acondicionado a tope. Pero, además del propio calor, te podemos dar una serie de factores que pueden llegar a ser incluso más trascendentales a la hora de controla la deshidratación cuando entrenes durante épocas estivales.

Antes de nada, recordad que el sudor es una de las cuatro reacciones que tiene el cuerpo a la hora de eliminar el calor creado por el movimiento y la transformación de la energía, así como el más importante de ellos (con el que se llega a eliminar hasta el 90% del calor. El objetivo del sudor es que el mismo se evapore provocando la refrigeración del cuerpo. Sólo con estos dos principios ya podremos entender algunos de los factores más importantes respecto a la deshidratación:

Humedad:

Un exceso de humedad en el aire evitará que este se evapore, limitando así la acción refrigerante de la transpiración. Recordad que la humedad no tiene por qué venir sólo del clima sino que también se puede aumentar en clases dirigidas con muchas personas en poco espacio (por ejemplo, una clase de ping llena.

Masa muscular implicada en el ejercicio:

Los ejercicios que mueven grandes segmentos del cuerpo (músculos grandes o ejercicios combinados) tienen mayor necesidad energética y, en consecuencia, mayor emisión de calor. Por lo tanto, no te extrañe que sudes más entrenando espalda que tríceps, por poner un ejemplo muy simple.

Vestimenta:

Ya lo hemos comentado muchas veces: Evita las prendas poco transpirables, evita los chubasqueros y aprovecha tanto el algodón ligero como las nuevas tendencias en tejido deportivo.

Corrientes de aire:

Por ejemplo, los desplazamientos realizados en clases de aeróbic ayudan a crear corrientes de aire que evitan el exceso de sudoración, cosa que no ocurre en otras actividades más “estáticas”.

Otros factores:

Ten en cuenta que el consumo de algunos medicamentos o incluso drogas favorece la segregación de adrenalina y, en consecuencia,

Más calor y sudor corporal. Además, situaciones de ansiedad,

Stress o miedo también son importantes en este aspecto.

Beneficios de una buena actividad física

La mayoría de las personas pueden beneficiarse de realizar actividad física de forma regular. Es frecuente que la gente piense que hace suficiente ejercicio en el trabajo. Muchos piensan que son demasiado viejos para empezar, otros que su forma física ya es demasiado mala para intentar recuperarla. Obesidad, diabetes, o alguna discapacidad física, pueden ser las razones que desanimen al sujeto para comenzar a realizar actividad física. Pero en muchas ocasiones son simplemente la pereza, o las expectativas de fatiga y dolor las que impiden que ni siquiera llegue a intentarse.
En la actualidad parece existir evidencia suficiente que pruebe que aquellos que llevan una vida físicamente activa pueden obtener una larga lista de beneficios para su salud

El organismo humano como consecuencia del entrenamiento físico regular, presenta en sus diferentes aparatos y sistemas modificaciones morfológicas y funcionales que denominamos adaptaciones, las cuales van a permitir por una parte prevenir ó retrasar la aparición de determinadas enfermedades y por otra parte mejorar la capacidad de realizar un esfuerzo físico. Una persona entrenada físicamente será capaz de correr a la parada del autobús sin cansarse demasiado, jugar con sus hijos con mayor vitalidad e incluso hacer algún alarde con los amigos en un partido de fútbol.

Indudablemente el ejercicio físico regular nos permite desde el punto de vista psicológico afrontar la vida con mayor optimismo y mejor disposición, a la vez que socialmente es un medio de integración en distintos grupos humanos.

Entre los posibles problemas derivados de la práctica de actividad física, el más frecuente es el riesgo de lesiones músculo esquelético. Este es fácil de evitar si no se cometen excesos y el nivel de actividad aumenta de forma lenta y progresiva hasta alcanzar el deseado. Por otro lado, si bien es cierto que el ejercicio físico intenso aumenta considerablemente el riesgo de eventos en individuos previamente sedentarios como en aquellos que realizan actividad física de forma regular, el riesgo global sigue siendo claramente inferior en estos últimos.

Reflexión

En la lucha por el control del peso y la buena salud general, se da mucha importancia al tipo y cantidad de alimentos y bebidas que se consumen. Se ha prestado menos atención a la cantidad de energía que gastaríamos si fuéramos físicamente activos. Pero ambos aspectos están estrechamente ligados. A diferencia de nuestros ancestros, ya no necesitamos emplear demasiada cantidad de energía para encontrar alimentos. Debido a los avances tecnológicos, al transporte motorizado, la automatización y la maquinaria que ahorra trabajo, la mayoría de la gente tiene menos oportunidades de gastar energía. Se ha demostrado que aproximadamente el 70% de la población en los países occidentales no es lo suficientemente activa como para poder gozar de una buena salud y mantener el peso.

Te protege contra las enfermedades

Alivia los dolores de espalda. Las actividades deportivas que activan los músculos abdominales y de la espina dorsal mejoran tu postura y, probablemente, previenen los dolores de espalda.

Evita la obesidad. El ejercicio regular, en combinación con una alimentación equilibrada, te ayuda a controlar tu peso. La obesidad aumenta el peligro de contraer enfermedades tales como la diabetes, cálculos en la vesícula biliar y los trastornos cardíacos.

Disminuye el riesgo de desarrollar cáncer. Investigaciones recientes han revelado que una falta de ejercicio físico incrementa el peligro de desarrollar algunos tipos de enfermedades cancerosas (cáncer de colon)

Combate la ansiedad y la depresión. El ejercicio aumenta tu autoestima, te hace sentir mejor y más relajado.

Fortalece los huesos. Un ejercicio moderado regular fortalece los huesos, incrementado su contenido en minerales y, consecuentemente, reduciendo el riesgo de desarrollar osteoporosis. Los huesos que sufren osteoporosis se vuelven cada vez más finos y frágiles por lo que poseen una mayor tendencia a padecer fracturas.

Alivia los dolores menstruales. Algunas mujeres han confirmado que el ejercicio reduce los síntomas premenstruales y los dolores durante la menstruación.

Ayuda a dormir mejor. La actividad física te proporciona un sueño profundo, siempre y cuando esperes un lapso de tiempo de una hora, desde que terminas el ejercicio hasta que te acuestas a dormir.

Ventajas a largo plazo

La actividad física mejora el funcionamiento de muchos de tus órganos internos:

Piel. La mayor afluencia de sangre hacia la piel te dará un aspecto más sano.

Corazón. Un corazón más eficaz mejora la circulación sanguínea en todo el cuerpo.

Pulmones. Una mayor actividad pulmonar aumenta la absorción de oxígeno del aire.

Articulaciones. La conservación de la movilidad de las articulaciones reduce el peligro de dolores articulares y rigidez en la tercera edad.

Músculos. Una mayor fuerza muscular, en combinación con un mejor aprovechamiento del oxígeno, te permite realizar un ejercicio muscular durante un período de tiempo más prolongado.